¿Qué nos hace comer aunque no tengamos hambre?

Hay una clara diferencia entre tener hambre real, y simples ganas de golosear. Descubrir la diferencia sería la clave para que no consumir de más sin necesidad.
Estar estresado, tener varias tareas a la vez, e incluso tener un ambiente desordenado a tu alrededor te puede impulsar a comer recurrentemente sin que tu cuerpo esté necesitándolo.
Cuando el cuerpo no se encuentra lo suficientemente balanceado, se refugiará en la comida para saciar los malestares, de aquí lo importante de mantener la mente en sintonía y lista para reconocer que es lo que realmente se siente antes de que el alimento intente ayudart a calmarlo.
Y es que si la comida no nos hiciera subir de peso, descontrolando por completo el metabolismo no te estaríamos recomendando reconocer qué es lo que te puede estar incitando a comer mal.
1. Pensar mucho, más de lo normal:
El cerebro es un motor que cuando es utilizado por encima de lo usual, pierde energía y se desgasta, y no permite mantenerte concentrado de forma estable.
Y como la energía que tenemos proviene en su mayoría de los alimentos, el mismo te dará la señal de que es momento de recargar para continuar la faena.
¡Ojo! Esto en caso de que sea trabajo o estudio, no se vale estar comiendo de más, cuando lo que te activa esto, sea sobrepensar situaciones difíciles o dolorosas para vos.

2. Hacer de todo un poco durante o después de la última comida:
No concentrarte cómo se debe mientras se cena, puede pasar una cara factura minutos después, donde el cuerpo sigue exigiendo sentirse lleno. Y en el momento de estar comiendo, haciendo algo más o revisando el celular, el cerebro no procesa bien el hecho del sabor, el olor y el aspecto de la comida.
Y una vez terminada la cena, va a alertar su necesidad de algo más para saciar ese sentimiento, antes de irse a dormir.
Por eso, es importante tener enfoque en que cuando vas a comer ¡es únicamente a comer! La distracción debe ser mínima para que la absorción sea máxima.

3. Antojarse de algo realmente delicioso.
Los seres humanos estamos diseñados para sentir hambre cuando vemos alimentos, según los psicólogos evolucionistas, se dicen que este es un mecanismo de supervivencia que fue diseñado para retener a los cazadores y se reúne en momentos en que la comida era escasa.

Pero ahora que la comida no es demasiado difícil de encontrar, este impulso puede hacer que consumás todas las cosas independientemente de las necesidades de energía que tenga en ese momento tu cuerpo.

4. No estás tomando suficiente agua.

Debido a que la mayoría de los alimentos contienen al menos un poco de agua, es natural querer comer cuando en realidad lo que existe es sed, y satisface más que beber. Pero el uso de alimentos para saciar la sed puede llegar a adicionar un montón de calorías, cuando en realidad hidratarse con agua, es lo que el cuerpo estaría pidiendo.

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